Con un corte típico entre 0.1 y 10 micras, la microfiltración trabaja en el rango de las partículas y los microorganismos de mayor tamaño. No retiene virus ni macromoléculas —para eso está la ultrafiltración— ni sales disueltas.
Su lugar natural es la clarificación: sustituir o complementar un proceso de sedimentación y filtración convencional cuando se busca una calidad de salida constante y un equipo compacto.
Aplicaciones frecuentes
- Clarificación de agua superficial y de pozo
- Barrera contra bacterias y quistes en potabilización
- Pretratamiento para ultrafiltración y ósmosis inversa
- Recuperación de sólidos en procesos industriales
- Tratamiento terciario de efluentes
- Protección de equipos sensibles a partículas
Integración con el resto del tren
Los sistemas de microfiltración se operan con ciclos automáticos de filtración, retrolavado y limpieza química, monitoreando la presión transmembrana como indicador del estado del módulo.
Cuando la aplicación exige además una barrera contra virus o un SDI muy bajo para alimentar ósmosis inversa, se especifica ultrafiltración en lugar de microfiltración.

